Comencé a redactar el texto de esta entrada hace ya unos días, pero la combinación de falta de tiempo y la falta de motivación necesaria para escribir algo que medianamente satisfactorio han demorado su publicación hasta el día de hoy.
Cierto es que el cine de Haneke no resulta de fácil digestión para el gran público, no por su complicada trama argumental (se tiende a la sencillez realista en su planteamiento), sino por lo descarnado y básico de las cuestiones que el director expone. Tampoco pretendo con estas deslavazadas líneas erigirme en privilegiado conocedor de cada uno de los títulos del austriaco, pero tampoco huiré indignado de la sala a los diez minutos del comienzo de una de sus películas (cada uno es conocedor de sus sensibilidades, pero se supone que cuando abonas una entrada eres consciente de tu elección, claro que también te legitima a hacer lo que te salga de las fosas nasales, aunque no deja de chocar...).

Por fin llegó uno de los estrenos que con más interés esperaba, La Cinta Blanca, una particular mirada, como no podía ser menos, del siempre polémico Michael Haneke, en otra de sus disertaciones visuales próximas al estudio etológico humano que muchos consideran la obra "cumbre" del cineasta...

Michael Haneke, director austriaco, cercano a los 70 años, vuelve con otra controvertida visión de la naturaleza humana, temática presente en toda su filmografía, de manera no autoconclusiva, evitando caer en la facilidad de la falsa respuesta de la narrativa cinematográfica y en el cómodo convencionalismo, incitando al espectador a salir de su ostracismo habitual y obligarle en cierto modo a extraer su propia lectura...
Esta Cinta Blanca se estructura en los principios básicos que el autor ha establecido en casi todos y cada uno de los títulos de su obra, que podrán resumirse en: la falta de comunicación, las motivaciones del mal en un entorno aparentemente apacible y cómodo, la violencia como manifestación del instinto reprimido por parte de los convencionalismos sociales...

"No estoy seguro de si la historia que voy a contaros es totalmente cierta... Mucho lo sé de oidas, pero después de tantos años sigo sin conocer algunas cosas, e innumerables preguntas siguen todavía sin respuesta..."
La historia, narrada a modo de novelización por uno de sus protagonistas indirectos, el que fuese profesor de la pequeña villa, comienza cuando un extraño accidente tiene lugar una aparentemente apacible comunidad rural del norte de Alemania, poco antes de los acontecimientos que desencadenasen el comienzo de la Primera Guerra Mundial.
El doctor de la localidad, respetado miembro del pueblo, sufre una caída montando a caballo que resulta menos azarosa de lo que en principio suponía ser. Los vecinos del lugar y principalmente del barón, terrateniente dueño de los campos de labor comienzan a preguntarse quién tendría interés en atentar contra el bienestar del facultativo y, poco tiempo después, otra tragedia se sucede, la muerte accidental de una de las trabajadoras. Todos comienzan a extrañarse ante la sospechosa sucesión de acontecimientos...

Los hijos del doctor, huérfanos de madre y al cuidado de la comadrona (Susanne Lothar, habitual del director, a la que hemos podido disfrutar en La Pianista o Funny Games, en la que coprotagonizaba junto a su marido, el tristemente fallecido Ulrich Mühe, reconocido protagonista de La Vida de los Otros, protagonista de uno de los momentos más duros y ultrajantes del film), a la sazón ama de llaves de la casa, comienzan también a cuestionarse la autoría de los hechos... La infancia y su confrontación con el concepto de Muerte en un diálogo entre ambos hermanos, simplifica la eterna cuestión del devenir de la vida y del conocido carpe diem de Horacio.

... y la incomunicación, otro de los bastiones sobre los que se sustenta la iconografía del austriaco. Buen ejemplo de ello las reiterativas escenas del pastor de almas, guía espiritual de sus conciudadanos, represor cabeza de familia sobre la que inflige severa disciplina basada en el miedo al pecado, al respeto de los mandamientos de Cristo, donde el amor poco o nada tiene que hacer ante el advenimiento del castigo divino....

La confianza, la confesión, no ha lugar ante un duro progenitor, férreo moralista, alienador de emociones en favor de la salvaguarda de la virtud de sus vástagos...
... aunque ello equivalga a su escarnio público y a la dureza del castigo físico (¿Dios es amor?).

"Nunca volví a ver a nadie del pueblo"... y es que, como suele suceder en la vida, muchas cosas son tal cual son, no debemos intentar buscar explicación en una sociedad actual, ávida de la falsa apariencia... ¿o tal vez debiéramos? He ahí la invitación de esta inmaculada Cinta, para todos, para ti....
Título Original:Das Weisse Band
El doctor de la localidad, respetado miembro del pueblo, sufre una caída montando a caballo que resulta menos azarosa de lo que en principio suponía ser. Los vecinos del lugar y principalmente del barón, terrateniente dueño de los campos de labor comienzan a preguntarse quién tendría interés en atentar contra el bienestar del facultativo y, poco tiempo después, otra tragedia se sucede, la muerte accidental de una de las trabajadoras. Todos comienzan a extrañarse ante la sospechosa sucesión de acontecimientos...
Uno de los pilares más sólidos en los que la película se sustenta es la acertada elección del reparto infantil, fruto de un cuidadoso proceso de entrevistas a más de 7.000 niños, en el que se invirtió más de seis meses ya que no bastaba con una correcta interpretación, sino que los rostros habían de adecuarse a los "estándares" de la época. De aquellos millares finalmente el director concentró el trabajo en un grupo de 30 niños, y finalmente una decena de ellos fueron los escogidos para la interpretación de los papeles principales.
Los tiernos infantes, comandados por Martin y su hermana Klara (estupendo, oscuro, atemorizador trabajo el de estos dos jóvenes protagonistas, cada uno de sus planos vale el ver esta película de principio a fin), hijos del pastor del pueblo, y su extraña actitud ante los terribles sucesos, todo bondad y prestancia al interesarse por los damnificados hijos del médico... Un extraño clima comienza a respirarse entre los ciudadanos. La sospecha y las envidias no tardan en instalarse cómodamente en sus vidas....
Los tiernos infantes, comandados por Martin y su hermana Klara (estupendo, oscuro, atemorizador trabajo el de estos dos jóvenes protagonistas, cada uno de sus planos vale el ver esta película de principio a fin), hijos del pastor del pueblo, y su extraña actitud ante los terribles sucesos, todo bondad y prestancia al interesarse por los damnificados hijos del médico... Un extraño clima comienza a respirarse entre los ciudadanos. La sospecha y las envidias no tardan en instalarse cómodamente en sus vidas.......mientras que nuestro particular narrador, ajeno aún a todo aquello cae irremediablemente enamorado de Eva, cuidadora de los hijos de los barones en su hacienda, una criatura inocente y tímida (en contraposición con el entorno de corrupción en el que ambos se ven inmersos) .






Otro aspecto a destacar es la fantástica fotografía en blanco y negro, realzada digitalmente en todo el metraje. Según Haneke no podía concebir un entorno histórico del que solamente tenía recuerdos y material de archivo con total ausencia de color. Eso decantó su elección por dicho formato.
Las festividades del final de la cosecha unen a los habitantes del campo en una simulada fraternal convivencia. El odio reprimido que fluye bajo esa apariencia estalla en un acto de rebeldía por parte del hijo de uno de los labriegos, aquel que perdiese accidentalmente a su madre, descargando su ira contra quien cree responsable, el señor del feudo.

Y lo peor está por llegar: la desaparición del hijo mayor de los barones y su posterior hallazgo, maniatado y apaleado solo hace confirmar lo que ya todos sospechaban: existen oscuros intereses tras de los premeditados atentados y ha de encontrarse a los culpables...


Y lo peor está por llegar: la desaparición del hijo mayor de los barones y su posterior hallazgo, maniatado y apaleado solo hace confirmar lo que ya todos sospechaban: existen oscuros intereses tras de los premeditados atentados y ha de encontrarse a los culpables...
Es entonces cuando asistimos a la eterna lucha entre el poder y el pueblo subyugado, la represión de los poderes fácticos sobre la masa social, el discurso del miedo, la opresión eclesial...


La confianza, la confesión, no ha lugar ante un duro progenitor, férreo moralista, alienador de emociones en favor de la salvaguarda de la virtud de sus vástagos...
... aunque ello equivalga a su escarnio público y a la dureza del castigo físico (¿Dios es amor?).

La tensión, la fatalidad de lo irremediable, uno de los vehículos de Haneke: escenas pausadas, ralentización del tempo que hace aún más incómoda la experiencia del espectador, testigo mudo al igual que el resto de la familia de lo ejemplarizante de la pena impuesta y un recordatorio, esa "banda blanca", objetivo último del cabeza de tribu, el restablecimiento de la virtud.




... pero la esperanza y esa buscada reposición de esa virtud sin mácula aún permanece viva en medio de todo ese germen de degradación moral.
Aunque los oscuros rincones del alma son muchos, y la salvaguarda de la apariencia de rectitud esconde terribles secretos de puertas adentro: incesto, infidelidad, prevaricación... otro de los males objeto de denuncia: el adocenamiento burgués genera los más terribles monstruos...
Y el maltrato al retrasado vástago de la sufrida comadrona, amante secreta del venerable doctor de la comunidad precipita los acontecimientos y centra las sospechas del narrador, el idealista profesor, en el grupo de niños...

... jóvenes fruto de una educación férrea, amorales hasta el punto de no considerar sus actos como punibles ("Le he dado la oportunidad a Dios de matarme, pero no lo ha hecho, así que estará satisfecho conmigo"), una lectura paralela a la que el director hiciera en El video de Benny o la controvertida Funny Games .
¿Finalmente el misterio de los extraños sucesos que ocurrieron en el pequeño pueblo se terminarán esclareciendo? ¿Logrará el profesor llegar al fondo del porqué de sus actos?
Un ejercicio pausado, rayando el aburrimiento (muchos pueden considerar que en su cine no ocurre absolutamente nada, cuando es un ritmo buscado con total premeditación), de muchas y múltiple lecturas o quizás ninguna en absoluto... ¿Lo mejor del autor? Con total sinceridad, trabajos anteriores como la mencionada Funny Games (el original, no el producto comercial que filmase para el mercado americano), La Pianista o Caché han sido bastante más de mi agrado, si bien después de estas dos hora y media es el título que a priori me ha llevado más tiempo de reflexión.


Y los hechos luctuosos se suceden: incendios...

... envidias, suicidios...

Aunque los oscuros rincones del alma son muchos, y la salvaguarda de la apariencia de rectitud esconde terribles secretos de puertas adentro: incesto, infidelidad, prevaricación... otro de los males objeto de denuncia: el adocenamiento burgués genera los más terribles monstruos...
Y el maltrato al retrasado vástago de la sufrida comadrona, amante secreta del venerable doctor de la comunidad precipita los acontecimientos y centra las sospechas del narrador, el idealista profesor, en el grupo de niños...
... jóvenes fruto de una educación férrea, amorales hasta el punto de no considerar sus actos como punibles ("Le he dado la oportunidad a Dios de matarme, pero no lo ha hecho, así que estará satisfecho conmigo"), una lectura paralela a la que el director hiciera en El video de Benny o la controvertida Funny Games .
¿Finalmente el misterio de los extraños sucesos que ocurrieron en el pequeño pueblo se terminarán esclareciendo? ¿Logrará el profesor llegar al fondo del porqué de sus actos?
Un ejercicio pausado, rayando el aburrimiento (muchos pueden considerar que en su cine no ocurre absolutamente nada, cuando es un ritmo buscado con total premeditación), de muchas y múltiple lecturas o quizás ninguna en absoluto... ¿Lo mejor del autor? Con total sinceridad, trabajos anteriores como la mencionada Funny Games (el original, no el producto comercial que filmase para el mercado americano), La Pianista o Caché han sido bastante más de mi agrado, si bien después de estas dos hora y media es el título que a priori me ha llevado más tiempo de reflexión.
"Nunca volví a ver a nadie del pueblo"... y es que, como suele suceder en la vida, muchas cosas son tal cual son, no debemos intentar buscar explicación en una sociedad actual, ávida de la falsa apariencia... ¿o tal vez debiéramos? He ahí la invitación de esta inmaculada Cinta, para todos, para ti....Año: 2009
Director: Michael Haneke
Intérpretes: Christian Friedel, Ernst Jacobi, Ulrich
Imdb
FilmAffinity
Rotten Tomatoes


Nadie se atreve aún...
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